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Marco Histórico

MARÍA TERESA DUPOUY BORDES nació el 6 de mayo de 1873, en la casa “Etchechuri” de Saint-Pierre d`Irube, pequeño pueblo cercano a Bayona, provincia de los bajos Pirineos. Sus padres fueron D. Augusto Eduardo Dupouy y Dña. Catalina Bordes, ambos de nacionalidad francesa.

Marco socio-cultural de su infancia y juventud

Mª Teresa desde muy temprana edad vivió en San Sebastián con sus padres. Estos se instalaron en la ciudad y fue el Sr. Dupouy propietario de un lujoso hotel denominado Hotel Londres, conocido por su prestigio en la época como el hotel de la aristocracia.

Con anterioridad a mi nacimiento hubo en la ciudad otro Hotel de Londres que estuvo en la calle Peña Florida n. 9, pero este establecimiento nada tiene que ver conmigo. Nadie exigía mucho, pues las circunstancias no eran propicias para pretensiones cuando los obuses caían sobre la ciudad y la segunda guerra carlista ardía en sus proximidades.

Meses después del nacimiento de la pequeña, el Hotel se traslada a la Avenida de la Libertad: Pocos años después, habiendo quedado pequeño el primitivo local y conociendo San Sebastián a la sazón, una época de expansión y crecimiento constante, el Hotel fue trasladado a la Avenida de la Libertad.

En esta suntuosa residencia, singular hogar donde creció nuestra protagonista, se alojaron ilustres viajeros: El Príncipe de Gales, la archiduquesa Isabel de Austria, los reyes de Serbia y de Portugal, la aristocracia española y extranjera. San Sebastián se había convertido en la Corte veraniega de España y su padre (Mr. Dupouy) se había dado cuenta que en una ciudad balnearia como San Sebastián, el lugar privilegiado para un Hotel era frente al mar y pensó en dejar la Avenida para instalarse en la Concha donde los ilustres huéspedes encontraban conveniente hospedaje en el Hotel Londres e Inglaterra.

San Sebastián era considerada por los historiadores del momento como la ciudad más bonita y codiciada de Europa, donde todas las horas eran felices y hasta la noche era un ascua de luz y de vida

En este ambiente turístico, cuna de las artes, de las letras, del mundo de la diplomacia y de la corte, en una época de oro donostiarra, en un lujoso Hotel, rodeado de amplios jardines, pasó un cuarto de siglo Mª Teresa Dupouy llena de comodidades y halagos, con un refinado servicio y varias educadoras elegidas para su formación. Este ambiente tan suntuoso y refinado no fue obstáculo para que Mª Teresa encontrase el gusto por las cosas que elevaban su corazón de niña. El ambiente nos antoja que no es el más feliz para que surja una vocación de entrega a Dios; pero así son los juegos de la gracia.

Mª Teresa tenía un carácter fuerte, y tantos lujos y capricho habían hecho de ella una niña insoportable que le habían hecho merecer el nombre de “Señorita Quiero” que, por cierto, le molestaba mucho. La observación e inteligencia se combinan y complementan en ella de tal modo que llega a decir a su madre: “Mamá, es que tú no sabes educar. Tú sólo me tienes a mí y tienes que consentírmelo todo”. Ella aprovechaba en su favor las circunstancias y privilegios, pero en el fondo le incomodaban y se escapaba a menudo al parque del Hotel que su padre cuidaba como un jardín de hadas.

Marco socio-religioso

San Sebastián experimenta, en este tiempo, significativa expansión religiosa. Se crearon nuevas parroquias entre ellas la del Buen Pastor con aires de catedral; la solemnidad con ocasión de la colocación de la primera piedra de este grandioso templo, contó con la presencia de la Reina regente, María Cristina, con su hijo y toda la Familia Real que también estuvieron presentes en la consagración del templo, el 31 de Julio de 1897, fiesta de San Ignacio, patrono de Guipúzcoa.

A medida que crecía la población y las demandas religiosas, aumentaron también las comunidades religiosas que construyeron sus conventos e iglesias. La proximidad con Francia atrajo a las Congregaciones, sobre todo las dedicadas a la enseñanza, en el momento de la prohibición de la enseñanza a las Congregaciones Religiosas en Francia.

Situación socio-política

La situación sociopolítica española también fue objeto de observación para Mª Teresa. La búsqueda de formas políticas democráticas no estuvo exenta de abusos y derivaciones hacia un laicismo beligerante que llevó al pueblo, principalmente a los niños a una situación de total ignorancia religiosa. Esta situación fue en si misma otra llamada a la que Mª Teresa se dispuso a responder según sus posibilidades, el Señor Jesús ponía lo demás.

La vida y actividad de la Iglesia

La Iglesia era de corte tradicional, con una espiritualidad individualista que no creaba ningún compromiso a la fe. La formación de los sacerdotes era muy deficitaria y la acción pastoral empobrecida por las derivaciones sociopolíticas y religiosas del momento.